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Thursday, December 20, 2007

¡Por las barbas de Lucifer...!

Hace unas cuantas semanas, un compañero bloggero me recomendó visitar el blog -valga la redundancia- del Sr. Héctor Zagal. Siendo un ignaro de la obra del mencionado autor, me sorprendí al encontrar una serie de entradas bajo el título "Yo, Satán" -la cual, se encuentra en si séptima entrega-.

Como ávido fan que soy del Inombrable, Chamuco, Chahuistle, Maligno, Luzbel, Lucifer, Satán, Barrabás, Belzebú, Belial, es decir, del mal en cualquiera de sus encarnaciones, leí con entusiasmo las primeras tres partes de la saga de Zagal...

A falta de otra expresión que pueda englobar esta lectura, me quedé atónito por las palabras que devoraban mis ojos mientras mis dientes abrían una vez más la piel de mis dedos; emoción pura. En todos mis años de lector y promotor del mal como una parte innata del ser humano, al igual que una sin la que no tendría sentido vivir, jamás había visto tal despliegue de conciencia y facilidad para hacer que el Diablo hablara con el lector -lo más cercano había sido el libro de "Los Siete Pecados Capitales" de Fernando Savater-.

En fin, después del sobresalto y el subsecuente orgasmo literario, se me antojó una tesis que ya había expuesto con anterioridad en este blog sólo que, esta vez. visto desde un punto más literario: Tesis vs. Antitesis.

Como lo había manifestado en entradas anteriores, existe un equilibrio irrefutable en el universo; Yin-Yang, Bien/Mal, Blanco/Negro, Luz/Noche, 0/1, Ominos/Oniris, etc. Ahora bien, sobra resaltar que el uno no funciona sin el otro, se niegan y se contienen al mismo tiempo que están en conflicto eterno Homeostasis/Transistasis, Eros/Thanatos, Ello/Super yo; basta.

Partiendo desde este punto de vista y juntándolo con el maravilloso discurso de Zagal, me fascina concebir la siguiente idea: Dios -aquel ser supremo de la visión católico-cristiana que creó al mundo en seis días (un poco precipitado para mi gusto), envió a su hijo para redimirnos del pecado (aka Naturaleza Humana) y que es omnipotente y omnipresente (una vez más, ¿para qué queremos la Iglesia?)- aún en su gloria y eterno poder y visión, necesita una contraparte.

Alguien lo suficientemente inteligente para superar las preguntas retóricas y contradicciones filosóficas del discurso divino; pero, al mismo tiempo, un chivo expiatorio a quien imputar los achaques de la dicotomía del bien y del mal -en efecto actúa de maneras misteriosas-; alguien que conociera la limitada capacidad racional del ser humano y pudiera valerse de ella para poner en jaque al Divino; Dios no es Dios si no tiene al Diablo.

La filosofía nos dice que el ser humano está aquí para buscar "el bien" que, en última instancia lo lleve a la "felicidad" -aunque de manera fugaz- sin embargo, jamás se nos ha dado un concepto a la usanza 2+2=4 de lo que es el bien (agradezco a Nietszche por recordarnos lo absurdo que es la absolutización del lenguaje como paradigma de conocmiento). Sólo sabemos que el bien es bueno y que el vicio es malo -no obstante no entendemos la naturaleza del mal-.

En fin, regresando a la Lucha de Titanes, me permito citar un párrafo de la fuente que inspira este texto:

"Lee en la Biblia los primeros instantes de la creación: “Dijo dios, «haya luz», y hubo luz. Vio dios que la luz estaba bien, y apartó dios la luz de la oscuridad. Y llamó dios a la luz «día», y la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y amaneció: día primero”. ¿Te das cuenta del absurdo? Los curas me llaman Príncipe de la noche, Señor de las Tinieblas. ¡Dios creó mi reino!

[...]

Dios nos presentó a Jesús-el-animal-humano. Animal con dos patas. Y nos ordenó hincarnos ante él. Lo hicimos. No era cuestión de enemistarse con el creador. Fue entonces cuando, satisfecho de vernos de hinojos ante una bestia, a nosotros sus poderosos ángeles, no mandó adorar ese Jesús con el culto que sólo a dios puede darse. “Ese hombre es dios; ese hombre soy yo”.

Miguel, el pusilánime, besó el suelo y exclamó en latín, un idioma recién inventado unos segundos antes: serviam! Te serviré. Detrás de él se escuchó el murmullo de los borregos: dios no los había creado y los ángeles ya parecían un rebaño de corderitos tontos. Bee, bee, bee: serviam, serviam, serviam.

Me puse de pie y grité. Mi chillido se escuchó hasta la tierra, que aún no existía. Imposible. Ese Jesús no podía ser dios. Nuestro creador había impuesto en el mundo de las bestias el imperio del principio de no contradicción: en los cuerpos, en el reino de la materia, nada puede ser y no ser al mismo tiempo. ¿Cómo iba a ser que ese Jesús fuese, simultáneamente, un hombre finito, y un dios infinito? ¿Dónde quedaba la lógica que el creador había impuesto para el mundo físico?

Comprendí el alcance de la prueba. Dios quería probar nuestras inteligencias."

Pasando este intermedio literario, prosigo.

En este momento, Dios se da cuenta de quién es un digno rival para combatir por la eternidad. La pregunta capciosa fue respondida por una de sus creaciones, la única que supo que la respuesta correcta no era agachar la cabeza nada más porque sí, sino cuestionar el mandato para descubrir la respuesta a la pregunta universal: ¿por qué?

En breve, Lucifer se dio cuenta del error logíco en la petición del Señor; es por eso que es exiliado del Cielo y mandado al Infierno -creado por el Creador-; por ser inteligente por ser merecedor de la rivalidad y el respeto de Dios; por ser diferente.

Podríamos alegar que el Dios mismo quien creó al Diablo y quien le dio su área de juegos, pero no tendría caso destruir a la única persona que representa un reto, ¿o sí? ¿Dónde queda la diversión, el reto, el otro? Ese otro que otorga autoconocimiento -difícil saber si es necesario en este caso-, que reta y obliga al ingenio a evolucionar en busca de un resultado a favor...

Dios creó al Diablo a causa de aburrimiento de ser supremo, de ser irrefutable. Batman creó al Guasón, tal vez de manera inconciente, porque lo necesita; Harry Haller y el Lobo Estepario; Capuleto y Montejo; Lestat y Louie; y la lisa sigue. Todo ente -terrenal o supracorpóreo- necesita un opuesto, una fuerza negativa (o positiva) que provoque un conflicto a resolver.

El mal es necesario, punto

Nota: Gracias a Zagal por inspirar este discurso. Larga vida a Lucifer...

Para mayores informes: www.hzagal.blogspot.com

"Donde Dios tiene su Iglesia, el Diablo tendrá su capilla" -Proverbio español

Friday, November 16, 2007

4/T Cuarto Tiempo

En música, en un compás de 4/4 el cuarto tiempo es el último, el que te lleva de regreso al primer tiempo; al comienzo. Es donde se funden el final y el principio de otra frase, de otra idea, de otra cosa.

Hace ya algunas semanas, vagando por Tepito (qué raro) con mi amigo de aventuras y desventuras, me enganche en otra de esas pláticas donde la filosofía, la ciencia y la ideología propia se mezclan para arrojar interesantes resultados. Por alguna extraña razón, comenzamos a hablar de los vectores -un vector es un concepto formado por una magnitud y una dirección, comúnmente representado en el famoso plano cartesiano-, mismo que nos llevó a comentar sobre el plano cartesiano y sus tres ejes: X, Y, Z.

Mi compañero, siendo biólogo, me comentó que estos tres ejes o dimensiones son por los que el ser humano puede transitar libremente, en esencia, el espacio. Ahora bien, una vez aprehendido este concepto de espacio tridimensional, brincamos a las siguientes posibilidades: las dimensiones "N" (por N entiéndase cualquier cantidad de dimensiones imaginables).

Resulta que la física cuántica (base de teorías New Age al estilo "What the bleep do you know?") contempla la cantidad de 13 posibles dimensiones para efectos de estudio. Sin embargo, no tengo ni el conocimiento ni la paciencia para entrar a cada una de ellas. Luego entonces, sólo quiero atraer la atención del lector sobre la que me parece más interesante, la dimensión resultante de elevar dos al cuadrado; la cuarta.

De acuerdo con alguno "teólogos y científicos modernos" (jajaja, ¿qué sería del mundo sin Nezareth Casti Rey?) -más la segunda que la primera- la cuarta dimensión es el tiempo. Como bien sabemos, y vivimos, en esta dimensión no nos es posible transitar; muchos podrían argumentar que la memoria es nuestro "boleto temporal" pero, aquí estamos hablando de movernos en el tiempo como nos movemos en el espacio, es decir, de igual forma que podemos movernos en X, Y, Z.

Este nuevo concepto me llevó a recordar películas como Volver al Futuro, La Máquina del Tiempo y un excelente corto de animación llamado Robot Republic (youtube) haciendo referencia al experimento del Dr. Erwin Schrödinger, entre otros casos. A continuación se me dijo que esa dimensión existe en el universo, en algún punto, sólo que no tenemos acceso directo a él.

Lo interesante aquí sería preguntarnos, ¿cómo sería viajar a través del tiempo como lo hacemos en el espacio? Tal vez nuestra imposibilidad deriva de un dictamen divino para que vivamos plenamente en lugar de alterar nuestro pasado cada vez que cometamos algún error o queramos cambiar algo que no nos parece. Podría verse como una forma de asegurar el aprendizaje y evitar el capricho incontrolable. O bien, es posible que aún no aprendamos a hacerlo; bien es sabido que sólo utilizamos el 10% de nuestro cerebro.

¿Qué tal sería volver a vernos gatear o dar nuestro primer paso al mismo tiempo que vemos aquel primer beso o nuestro día de titulación? Muy fuerte, ¿no?

Por otro lado, esta inaccesible cuarta dimensión nos elude e intriga cada día a través de un elemento por demás flagelador del idioma. El famoso subjuntivo imperfecto que nos lleva al arrepentimiento tácito: "el hubiera", pero ese no es el tema de esta entrada.

Haciendo referencia al comienzo (¿o era el final?) de este post, podríamos ver a esta cuarta dimensión como el cuarto tiempo de un compás. Aquel momento en el que fin y principio se confunden por un instante y se vuelven uno solo. El instante en que te puedes ver saliendo del útero y bajando en un féretro al mismo tiempo. ¿Cómo sería eso...?

Hasta aquí llego, se me acabó el tiempo...

"Since both states are theoretically possible, and we can verify neither, we must conclude that kitty is both dead and alive at the same time" - Stampy
"Marty, no estás pensando en la cuarta dimensión" -"Doc" Emmett Brown